Antes de que tuvieran extensos parques públicos y jardines botánicos, los estadounidenses acudían al cementerio para pasar una divertida tarde de domingo. En el siglo XIX, el «Día de Mayo» no solo consistía en mayos y coronas de flores, sino también en preparar una cesta de mimbre, coger una manta y dirigirse al cementerio local para disfrutar de un picnic familiar.
El auge de los «cementerios rurales»
A mediados del siglo XIX, el movimiento de los cementerios rurales lo cambió todo. Antes de esto, los entierros se realizaban en cementerios de iglesias, lugares sombríos y estrechos. Pero a medida que las ciudades crecían, se diseñaron «cementerios jardín» en las afueras. Estos estaban pensados para ser paisajes hermosos y exuberantes, los primeros espacios verdes públicos verdaderos de Estados Unidos.
Lugares como Mount Auburn en Massachusetts o Green-Wood en Nueva York no eran solo para los muertos, sino que eran «lugares de placer» para los vivos.
¿Por qué picnics?
Puede que ahora nos parezca extraño, pero para los victorianos, hacer un picnic en un cementerio era una forma de mantener vivos los lazos familiares.
- Una reunión familiar: era una oportunidad para «visitar» a los que habían fallecido y compartir una comida en su presencia.
- El único parque de la ciudad: antes de que existiera Central Park, los cementerios proporcionaban el aire fresco y los cuidados jardines que anhelaban los habitantes de la ciudad.
- Celebraciones del Primero de Mayo: mayo era la época álgida de estas salidas, ya que las familias acudían a «decorar» las tumbas con flores frescas de primavera y a disfrutar de las primeras brisas cálidas del año.
El declive de las reuniones en los cementerios
A medida que avanzaba el siglo XX, los parques públicos se hicieron más comunes y nuestra relación cultural con la muerte se volvió más privada y clínica. Con el tiempo, la «diversión» en los cementerios empezó a considerarse una falta de respeto y muchos recintos comenzaron a prohibir los picnics por completo.
Una perspectiva moderna
Hoy en día, muchos cementerios históricos están recuperando esta función como espacios comunitarios. Aunque ya no extendamos un banquete completo sobre una lápida plana, el espíritu de los picnics en el cementerio sigue vivo a través de:
- La observación de aves y la fotografía: utilizar el espacio para el esparcimiento tranquilo.
- Paseos históricos guiados: aprender las historias que se esconden detrás de las lápidas.
- Sentarse a reflexionar: simplemente disfrutar de la paz y las flores de primavera.
Este mes de mayo, cuando los árboles broten y la hierba se vuelva verde, te invitamos a dar un paseo tranquilo por nuestros terrenos. No necesitas una cesta de picnic para apreciar la belleza y la historia «viva» que nos rodea.