Dejemos de lado la incomodidad: la idea de planificar tu funeral con antelación probablemente te resulte tan divertida como una endodoncia. Es sombría, desalentadora y parece totalmente innecesaria cuando estás ocupado construyendo una vida. Pero, ¿y si no se tratara de planificar la muerte, sino de proteger a tus seres queridos? ¿Y si se pudiera dividir en pasos sencillos y nada aterradores que no implicaran elegir urnas o ataúdes? Spoiler: se puede. A continuación te explicamos cómo dar los primeros pasos sin agobiarte.
1. Ten «la charla» con tu persona
No se trata de una reunión formal, sino de una conversación. El primer paso más fácil es simplemente mencionar tus deseos a la persona en la que más confías: tu pareja, tu mejor amigo o un hermano. La próxima vez que charlen sobre el futuro, podrías decir:
«¿Sabes? Hoy he leído algo muy interesante. Decía que deberíamos decirle a alguien si queremos que nos incineren o nos entierren. Creo que yo me inclinaría por la cremación. ¿Y tú?».
Esto normaliza la conversación y garantiza que alguien conozca tu preferencia sin necesidad de papeleo.
2. Escribe una nota «por si acaso»
Coge un cuaderno o abre un documento de Google Docs. No se trata de un documento legal, sino de una nota personal para tus seres queridos. Anota algunas ideas rápidas:
- Música: 3-5 canciones que te gustaría que se reprodujeran.
- Ambiente: «Una gran fiesta», «algo tranquilo al aire libre» o «lo que sea más fácil para todos».
- Un deseo específico: «Por favor, usen esta foto» o «Me encantaría que, en lugar de flores, hicieran donaciones a [esta organización benéfica]».
- Guarda esta nota con tus documentos importantes o dile a tu «persona» dónde está. Eso es todo.
3. Organiza tu vida digital (en 20 minutos)
Este es el paso más práctico que puedes dar. Tu huella digital es una parte muy importante de tu legado. Pon un temporizador para 20 minutos y:
- Administrador de contraseñas: Asegúrate de que las contraseñas de tu teléfono/ordenador estén en un administrador de contraseñas y concede acceso de emergencia a tu contacto de confianza.
- Redes sociales: Anota tus deseos para tus cuentas (por ejemplo, «convertir mi Instagram en memorial»).
- Esto protege tu privacidad y ahorra a tu familia un gran disgusto.
4. Investiga y guarda tus preferencias
No tienes que comprometerte a nada. Solo explora. La próxima vez que estés navegando por tu teléfono, dedica 10 minutos a buscar:
- «¿Qué es la cremación directa?».
- «Opciones de entierro ecológico».
- «Ideas para celebrar la vida».
- Marca lo que te resulte interesante. Esto te dará un punto de partida y desmitificará las opciones, por lo que te resultará menos intimidante más adelante.
5. Elige a tu defensor
Este es el paso más importante. Tu defensor es la persona en la que confías para asegurarte de que se cumplan tus deseos. No tiene por qué ser un nombramiento legal todavía, solo una conversación. Pregunta a tu mejor amigo, hermano o pareja:
«Si alguna vez me pasara algo loco, ¿serías tú la persona que se aseguraría de que mi familia supiera que quiero [inserta una cosa de tu nota]? Yo haría lo mismo por ti».
Esto asigna la responsabilidad sin ninguna presión.
Ya has hecho la parte más difícil
Al leer esto, ya has superado la mayor barrera: empezar el proceso de reflexión. La planificación previa no consiste en tomar decisiones definitivas, sino en tomar ahora algunas decisiones pequeñas e inteligentes que evitarán confusión y dolor a tus seres queridos más adelante. Es el máximo acto de amor y el nivel más alto de «madurez» que puedes alcanzar.